REFLEXIONES EN
VOZ ALTA
LA REVISTA
VIERNES 8 DE
AGOSTO DEL 2014.
SALARIO MINIMO
Hay que reconocer
el enorme talento de los políticos para sacarse debajo de la manga temas con
los que distraigan la atención pública.
Que los mandamás
del D.F. exhiben la corrupción, daños y perjuicios al presupuesto y a los
usuarios y se les sale del control, inventan foros internacionales de lo que
sea y esta vez de nuevo enredan las cosas, porque tocan un tema en extremo
sensible, que es el salario mínimo.
Hay que leer la
historia, no conocerla es correr el riesgo de repetir los mismos errores.
Un salario que no
esté basado en la productividad y pensar que puede ser por decreto, no solo es
ilógico sino contraproducente.
Hay gobiernos que
por crisis creadas por ellos mismos, por su frivolidad, incompetencia y
corrupción, decretaron aumento a los salarios calificándolo de emergencia, que
no solo redujo el poder adquisitivo de los trabajadores mismos, sino a toda la
población de menos recursos.
El salario mínimo
ha perdido 78 por ciento de su poder adquisitivo desde el año de 1970.
Esto refleja una
situación de gravedad que aumenta año a año, ya que la inflación por lo general
es mayor al aumento del salario mínimo, y entre uno y dos salarios constituyen
el 40 por ciento de la población ocupada y el 67 por ciento entre uno y tres
salarios mínimos.
Y si bien es
cierto que la mala calidad educativa, sobre todo en los niveles de educación
superior influyen en esta circunstancia, también es cierto que los mexicanos no
solo son personas con gran talento sino de una enorme habilidad y eficiencia en
la mano de obra.
Hace años se hicieron
estudios por empresas extranjeras que tenían interés en instalarse en el país y
concluyeron que la mano de obra del mexicano era de primera y destacaron en
ella los mayas y los tlaxcaltecas.
Pero las
políticas el gobierno en materia de educación eran equivocadas en general y en
especial a nivel superior.
Era y es
necesario enfocar las políticas públicas a mejorar la productividad y atraer
empresas con mucho valor agregado para mejorar sensiblemente los salarios.
Si bien hay
segmentos educativos que se esfuerzan por preparar a los alumnos en la forma en
que el mercado pide, no solo esas etapas de la vida necesitan participar en la
vida productiva y laboral, también la inmensa masa de mexicanos que hoy buscan
sin encontrar una actividad que les haga sentirse útil.
Pocas cosas
agreden tanto la dignidad del ser humano como el desempleo.
El desempleo los
hace sentirse inútiles, produce tensiones y desintegración familiar, causa
depresión y lleva a buscar salidas fáciles como el alcoholismo y la droga para
los que siempre se encuentra recursos y a una devaluación total del ser humano.
Hay que mejorar
los salarios, sin duda.
También sin duda,
hay que crear más y mejores empleos, porque es el camino para lograr las
condiciones mínimas de bienestar personal y familiar en un clima de convivencia
social.
La ecuación es
simple y muy conocida: desempleo igual a delincuencia.
Te saludo
cordialmente.
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