CON SERIEDAD, HONESTIDAD Y SOLIDARIDAD.
JUEVES 3 DE OCTUBRE DEL 2013.
Si un ciudadano hace una crítica sin
fundamento, basada solamente en lo que dicen los medios o en comentarios que
escucha, aunque no es correcto, podemos estimar que es común no solo en México
sino en el mundo.
Pero que el presidente de un partido
político que participó en primera línea en los doce años anteriores a este
gobierno, en los que su partido ejerció el poder plenamente, a al que se le ha
culpado de solapar actos de corrupción entre sus principales colaboradores, de
utilizar la fuerza de algunas instituciones como la Secretaría de la Función
Pública y la Procuraduría General de la República para venganzas personales o
políticas; así como ser responsable de miles de muertos mexicanos como
consecuencia de una guerra sin estrategia contra el llamado crimen organizado,
eso sí es grave.
Durante una entrevista a Gustavo Madero,
presidente nacional del PAN, en Irapuato, Guanajuato, en el contexto de la
décima Asamblea de Acción Juvenil, señaló en una parte de ella: “hoy vemos un
PRI que no ha sabido o no ha podido gobernar, que no ha cumplido las
expectativas. De aquellos que decían que sí sabían gobernar, hoy solo nos
demuestran estar hasta el tope de ineptitud y corrupción”.
Y esta declaración si es grave, por la
investidura de quien la hace y que como Presidente Nacional de un Partido que
tiene copada la actual administración con funcionarios de origen panista, no
debe caer en la frivolidad de este tipo de declaraciones y si tiene sustento
tiene la obligación de denunciar ya sea ante la Secretaría de la Función
Pública o ante la Procuraduría General de la República, donde tiene a
funcionarios que profesan su ideología, especialmente en la Secretaría, ya que
de otra forma solo son calumnias, de esas que pretenden justificar
desesperadamente las causas de su derrota, de las razones por las que la
sociedad le negaron su confianza.
Declaraciones de este tipo hechas por un
dirigente de un partido que condiciona su voto a la reforma hacendaria y a la
energética a que primero aprueben su propuesta de reforma política electoral,
carece de valor moral si se queda en declaraciones escandalosas en busca de
espacio en los medios y su posición ante la discusión de las reformas
propuestas por el ejecutivo puede interpretarse en simple chantaje.
Y seguramente las propuestas de reformas,
tanto la hacendaria como la energética, tienen partes que pueden mejorarse,
cancelarse o agregarse, para eso se enviaron al Congreso de la Unión, para que
los legisladores de los diferentes partidos políticos, escuchando a sus
representados, debatan, discutan con inteligencia, con argumentos sólidos y le
den la forma a estas reformas que todos señalan como necesarias para México
pero que todos critican, señalando algunos que son insuficientes, otros que son
regresivos, unos más que son centralistas, y así, de acuerdo a sus muy
particulares intereses, “echan su gato a retozar”.
El gobierno del Presidente Peña Nieto
viene del Estado, el Estado de México, que genera el mayor porcentaje del
Producto Interno Bruto y sabe cómo se logró. No fue fruto de la casualidad,
sino de la inteligencia y decisión.
Vienen tiempos muy interesantes, por eso
deben manejarse las opiniones, sobre todo de quienes tienen alguna
responsabilidad social y política, con honestidad y con una absoluta
solidaridad con México, únicamente y exclusivamente con México.
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