EL PODER DE LA SELECCIÓN.
Cuando
en abril de 1976 hay un paro en Teléfonos de México, que en ese
entonces dependía su rectoría del gobierno federal a través de la
Secretaría de Patrimonio Nacional, los directivos se conmocionaron a
grado tal, que algunos pararon en el Hospital.
Nunca
en su historia habían vivido un hecho semejante, las telecomunicaciones
suspendidas, cuando eso las largas distancias pasaban forzosamente por
una operadora a la que se le llamaba por el 02, y el motivo del
movimiento fue el contrato colectivo de trabajo firmado el 22 de abril, y
que se logró a favor de los trabajadores prestaciones inmejorables.
Entonces qué pasó? Porqué el movimiento?
Como
siempre no es solo un factor sino la suma de varios lo que provoca este
tipo de movimientos. Uno fue Salustio Salgado, su Secretario General,
quien logró una revisión muy buena, pero, imponía a los trabajadores y
no los escuchaba, simplemente actuaba como la empresa le señalaba, lo
que originó resistencia en el interior del sindicato.
Otro
factor fue que la empresa estaba totalmente carente de información de
lo que sucedía en el medio de trabajo, sujeta a las normas que le
estableció una empresa de origen norteamericana, McKinnsey, especialista
en organización de empresas americanas y supuestamente de todos los
problemas organizacionales, pero desconocedora de la conducta del
trabajador mexicano.
En
este paro surge Francisco Hernández Juárez, que enarbolando la bandera
de democracia sindical, lidera ese sindicato desde hace 37 años y hoy
más que nunca está a las órdenes de la empresa, pero conoce como
mantenerse en el poder.
Y
nadie se explicaba como una empresa tan tranquila como Teléfonos de
México y con enormes utilidades, una plantilla de miles de trabajadores y
técnicos calificados, supuestamente bien pagados, pudiera vivir una
situación de esta naturaleza.
Cuál
fue su falla? Una muy simple en la que incurren la mayoría de las
empresas, especialmente las públicas, la ineficiencia en el método de
selección de personal.
Teléfonos
no sabía a quién contrataba y cuando a raíz del problema llegan
personas que sabían cómo resolver el problema, lo primero que revisaron
fueron los expedientes de los que aparecían como cabecillas del
movimiento, que hasta ese momento eran desconocidos para todo
funcionario de la empresa.
Y
en esa revisión se encontró la causa del conflicto; todos los que lo
dirigían eran estudiantes de las mismas escuelas: del Colegio de
Bachilleres y de la Escuela de Economía, adoradores del Che Guevara y de
todas las políticas comunistas en boga contra el capital y las
empresas, aun cuando fueran sus propias fuentes de trabajo.
Todos
los líderes, religiosos, políticos, funcionarios, empresarios y todo
ser humano necesita amigos, pero en su función deben saber muy bien para
qué sirven, ya que hay amigos que es mejor becarlos a estudiar al
extranjero que darles una responsabilidad, porque terminan
comprometiendo a toda la organización y a todo el equipo y tanto daño
causa un corrupto como un ineficiente, que además cree estar amparado
por el que manda.
Y
esto lo reflexiono a raíz de los escándalos que tienen muy ocupados a
los medios y a los órganos de justicia y lamentablemente todos son actos
de corrupción que afloraron por la ineficiencia de los ejecutores y de
los encargados de la revisión y vigilancia.
Tabasco
el más significativo, Aguascalientes, Jalisco, Veracruz; México,
España, Brasil, Japón, Estados Unidos, Francia, en fin, la lista es
larga y el daño es mayor.
Y
los políticos sobre todo, deben tener presente que su éxito depende en
gran parte a su equipo, a cuyos miembros debe evaluar, seleccionar y
ubicar en la correcta posición como elemento indispensable para lograr
buenos resultados.
No
olvidar que ningún hombre es igual a otro hombre y al fallar el
análisis de la personalidad, aptitud, actitud, defectos, debilidades valores,
se desperdicia el talento o los problemas de ineptitud provocados por
la desubicación son desastrosos y costos políticos muy elevados, sobre
todo en el campo político.
Al menos, eso me dice el sentido común.
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