LA LUCHA POR EL PODER.
Desde
hace años las librerías del país están inundadas por libros, serios
algunos y otros no tanto, documentados algunos y analizados otros, que
detallan los lados oscuros de los políticos y de los partidos, ambos de
lo peor calificados por la sociedad.
Estos
libros y los medios tanto escritos como radiotelevisivos, dan cuenta de
hechos que verdaderamente solo los supermachos mexicanos como nos
bautizo Rius, pueden aguantar.
Ya
no solo es la ineficiencia y la corrupción, cuyos detalles ya son del
dominio público y los responsables, culpables o señalados, tan
campantes, demostrando como actúan los políticos trapecistas: de puesto
en puesto y cada vez más fuertemente apadrinados, sino una descarada
lucha por el poder entre los miembros de los partidos PAN y PRD, a los
se les agrega el ingrediente económico.
El
PAN en un manejo poco hábil en su forma pero sustentada en sus
documentos internos, sustituyó al coordinador de su bancada en el
Senado, Ernesto Cordero, protegido por Felipe Calderón, que parece no
estar muy ocupado en su empleo en Harvard, ya que se mete desde allá en
este conflicto.
Los
senadores impuestos por el poder presidencial a través de la lista
nacional, cerraron filas alrededor del senador Cordero, ya que sus
pretensiones van al control del gobierno, impulsando en unión del PRD un
proyecto de Reforma Política ajeno a la de la dirigencia del PAN, que
presenta modificaciones a la estructura y funcionamiento del gobierno
federal y limita las atribuciones del Presidente, pensando que eso sería
el precio de sus votos para lograr las reformas energética y
hacendaria.
Este
proyecto considera otorgar autonomía a la Procuraduría General de la
Republica, aprobar los nombramientos de los funcionarios del gabinete y
emitir recomendaciones sobre sus actuaciones, entre otras cosas.
Y
a estas pretensiones se le suma los cuantiosos recursos del presupuesto
que ellos mismos se autorizan y que vienen de los impuestos que usted y
yo pagamos, que las bancadas y en especial su coordinador, manejan
discrecionalmente sin rendir cuentas a nadie.
Es
decir, la obligación de rendir cuentas exime a los preclaros padrecitos
de la Patria, que son los que la imponen. Esto se deja para los simples
mortales, ellos están más allá del bien y del mal.
Todo
esto es lo que impulsa a los panistas privilegiados a luchar contra sus
estatutos con el fin de conservar el poder y sus beneficios. Y todavía
señalan que es por el bien de ser una oposición responsable y de la
Patria.
Pero
también se abren otros frentes y otros no terminan de cerrarse:
Michoacán, uno de los fracasos del Presidente Calderón, cuya inseguridad
de nueva cuenta obliga al gobierno federal a intervenir con mucha
presencia y recursos; la campaña de crítica sistemática de Andrés López
Obrador al que solo le parece bien lo que él hace; la Bolsa de Valores
con malos resultados a la fecha, quizás como consecuencia de la
debilidad de la economía estadounidense; la caída del Producto Interno
Bruto que obliga a bajar la expectativa de crecimiento y a que el
Presidente Peña Nieto reconozca que así no se lograran las metas de
bienestar previstos.
Como se ve, hay muchos fierros en la lumbre y por el bien de México, esperamos que todo se controle y solucione.
Te saludo cordialmente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario