QUE LAS PALABRAS SE CUMPLAN.
Hace
años identificaban a las universidades como el crisol de la Patria,
porque en ella los jóvenes se moldeaban para asumir el futuro en el que
servirían a la Patria, desarrollaban el sentido de la crítica
constructiva y fortalecían los valores y la ética.
Adquirían conocimientos y aprendían a valorar lo que la sociedad a través de las universidades les proporcionaban.
Los
egresados no solo tenían una sólida formación sino una actitud ejemplar
de servicio y solidaridad con la casa de estudios. Entre los
estudiantes podían haber los enfrentamientos naturales de los jóvenes,
que disputaban a la misma joven, que se calentaban en la competencia
deportiva, en lucha electoral estudiantil, pero a la hora de que la
universidad sufría una agresión todos se unían para defenderla.
Tenían
claro que la autonomía universitaria no era patente de corso, sino de
expresión de ideas, de críticas y en consecuencia actuaban.
Se respetaba a los maestros y a los edificios que representaban a la Casa de Estudios.
Los maestros y los rectores prestigiaban a la universidad.
Y
de pronto todo cambió. El grafitti con la imagen del Che Guevara tomó
carta de naturalización, el secuestro de autobuses se volvió cosa común
así como la paralización de las facultades y escuelas y el bloqueo a los
accesos de las escuelas para impedir que los alumnos serios ingresen a
clases y todo esto siguiendo la doctrina de Trosky de que una minoría
activa se impone a una mayoría pasiva.
Hasta
hace unos días un minúsculo grupo de encapuchados, que ante este
disfraz puede ser o no de estudiantes reales o lo mismo un grupo de
vándalos cuya ocupación laboral es la de crear este tipo de conflictos y
que son financiados por intereses políticos partidistas o por todo
interesado de que al país le vaya mal en la imagen de orden que el
gobierno pretende establecer.
Y
me parece muy negativo que el Rector de la UNAM a través del Consejero
Jurídico, el mismo que es responsable de que se respeten los marcos
legales, ofrece a los encapuchados una mesa de diálogo para atender sus
peticiones.
Mesa
de diálogo? Que peticiones y demandas? Que la calidad educativa
universitaria sea de lo peor? Que no haya orden ni legalidad en la
educación superior? Que una población de 300 mil universitarios sean
afectados porque 25 bandoleros (porque a los encapuchados solo así se
les puede considerar)
tomaron
la Rectoría y obligaron al Rector a modificar radicalmente su postura,
ya que primero expresó que se aplicaría la ley y ahora manifiesta que
dialogara. Y pregunto: desde cuando la ley y los reglamentos se
negocian? Hasta donde sé la ley se aplica, se respeta y si no les parece
a los afectados existen instancias a donde deben dirigir su
inconformidad.
A este paso, en la UNAM se impartirán clases de agitación con maestrías de vandalismo y destrucción.
Pero
antes de pensar en las concesiones, piense el señor Rector en los años y
el esfuerzo que costó a muchos funcionarios, maestros y a los mismos
estudiantes, llegar a ser calificada como la mejor Universidad de
América Latina.
A lo mejor esto no les gusta a los hijos del desorden.
Te saludo cordialmente.
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