DIARIO “LA VERDAD YUCATAN”
JUEVES 11 DE ABRIL DEL 2013.
AL FIN ORDEN.
Acostumbrados
ya durante tantos años a que el gobierno decía una cosa y hacía otra,
perdimos la esperanza de que se pusiera orden en los desmanes y
agresiones que ya no rayaban en la ley, sino que eran francas
violaciones a la ley que a vista y paciencia de la sociedad y del mismo
gobierno en sus tres niveles, veían como pelafustanes que cobran como
maestros, bloqueaban carreteras; tomaban
radiodifusoras para hacer sus proclamas; dañaban edificios públicos
declarados patrimonio cultural de la humanidad; agredían físicamente a
los guardianes del orden que recibían instrucciones de los mandos
políticos superiores que aguantaran y no respondieran a las agresiones y
se tenía como consecuencia policías heridos algunos de gravedad;
suspensión de labores magisteriales con los daños irreversibles a las
generaciones de mexicanos que ven ante su raquítica preparación
académica, como sus oportunidades en el desarrollo del país son
prácticamente nulas y además exigían que les pagaran sus salarios,
sueldos y prestaciones, por todas sus tropelías y los gobiernos sumisos,
pagaban y presentaban disculpas.
Y la Comisión de Derechos Humanos simplemente bien, gracias.
Parecía
que cuidaba que a los delincuentes no se les tocará por los
responsables del orden y de hacer que se respete la ley, ni con pétalo
de una rosa. Si por casualidad se les detenía, se modificaba la ley si
era necesario para que salieran libres bajo fianza que pagaba algún
partido político de los llamados de izquierda y al salir se les recibía
como héroes.
Obviamente
no había quien le creyera al gobierno cuando decía “que se aplicaría la
ley hasta sus últimas consecuencias” y que “la ley no se negocia”; “que
los derechos de unos terminan donde empiezan los derechos de terceros”,
y así sucesivamente se pronunciaban sentencias que eran letra muerta.
Y
amparados por esta percepción de impunidad, y con motivo de la Reforma
Educativa, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de
la Educación hicieron de las suyas en Guerrero y Oaxaca, amenazando en
Puebla, Michoacán y Chiapas, causando tremendos daños físicos a
personas, a muebles e inmuebles y pretendieron que sus demandas se
hicieran ley para mantener sus bajísimos niveles de preparación.
Y que de pronto les dijeron: “hasta aquí”, desalojan o los desalojamos.
Y como no hicieron caso simplemente hizo el gobierno lo que desde hace
muchos años debió hacer: los desalojo. Así de simple. Así de fácil.
Supongo que a partir de ahora se le empezará a creer al gobierno federal y los grupos de presión estarán atentos a lo que diga.
Desde
el panorama público la Reforma Educativa presentaba el mayor punto de
resistencia, las demás saldrán con las oposiciones normales y las
declaraciones de quienes debieron hacerlas y por su incompetencia o
complicidad no pudieron, pero ahora están amparados en sus fueros
legislativos.
Está
en el Congreso la de Telecomunicaciones; pronto la hacendaria y la
energética; la Laboral que será revisada porque algunos puntos no
quedaron claros y seguramente en la reglamentación o ley secundaria se
corregirán.
Pero
tampoco vayamos a creer que el problema del país se resuelve con las
Reformas y modifiquemos tanto el marco jurídico que inmovilicemos al
país, hay que irse con cuidado; ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.
Por
lo pronto, la sociedad entera, independiente del color de sus simpatías
y que los que tienen la oportunidad de manifestarse en los medios y sus
ingresos son más cuantiosos mientras más agresivos sean en sus
comentarios contra el gobierno o el Presidente, todos, hay que hacer una
sola voz y una sola acción de apoyo para que se continúe en el camino
del orden.
Si
hay orden, se puede conducir al país al rumbo y meta correcta; pero si
hay desorden o falta de credibilidad, sencillamente nos espera la
anarquía, el caos que a nadie beneficia.
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