VIERNES 13 DEL 2012.
SEAMOS SERIOS.
Mi santa madre decía: “de lengua me como un kilo”, cuando alguien insistía sobre algo que no era creíble y no aceptaba razones en contra.
Y
seguramente así le decimos a López Obrador con su insistencia de que
hubo fraude en las elecciones que perdió por más de tres millones de
votos ante Enrique Peña Nieto.
Y
ahora inventa causas que lo lleva hasta pedir que anulen las elecciones
y no escucha razones y esto es de lo peor que un dirigente puede
padecer, ya que conduce a sus seguidores a decepción tras decepción.
Y
personas con experiencia que están cerca de él no sé si a propósito o
sin querer, le siguen este juego muy peligroso de encender pasiones que
después nadie sabe cómo controlar.
Y
aducen que hubo contra de votos y aquí tampoco entiendo, primero porque
se ha cansado de gritarlo a los cuatro vientos, a señalarlo de
conferencia en conferencia de prensa sin que aporte prueba alguna y
todos los que razonan le piden que lo pruebe, pero él cree que su
palabra es dogma de fe y a lo mejor para algunos de sus seguidores si lo
es, pero no para las autoridades que necesitan pruebas. No puede
comprobar la compra de votos, primero porque el
voto es secreto y su insistencia ofende a los electores y segundo porque
en el supuesto que le hayan ofrecido o entregado alguna cantidad de
dinero a electores como dice, está enfocando mal sus baterías, ya que en
el D.F. el PRD ganó con casi el 70 por ciento de
la votación, lo que despierta suspicacias a más de que pensamos que en
los estados que ganó por primera vez, Morelos Y Tabasco, y en las
elecciones de Diputados Federales y Locales así como la de Senadores en
las que triunfaron, en ellas entonces no hubo fraude alguno. Qué curioso
fenómeno. Donde ganaron todo fue perfecto y la compra de votos solo se
dio donde perdieron.
Habla
de que hubo inequidad en el proceso y yo pregunto: hasta que perdió se
dio cuenta? Si está hablando del proceso este se inició hace meses, por
lo que deduzco que si hubiera ganado entonces ese argumento no lo
hubiera utilizado.
Que
Peña Nieto adelantó su campaña, pues no sé cómo puede decirlo cuando
lleva seis años de campaña permanente, ocupando espacios en los medios
sin tener cargo alguno, que contrario a Peña Nieto quien se desempeñaba
como Gobernador del Estado de México, el estado más importante del país.
Y
el caso más sonado mediáticamente es la acusación contra la empresa
Soriana, en el sentido de que se repartieron millones de tarjetas de esa
empresa con un abono de varios cientos de pesos en cada una de ellas y
que se repartieron a quienes se comprometieron a votar por el PRI, nada
más que ahora la empresa ya entregó documentos a la FEPADE y abrió sus
cuadernos a toda clase de investigación y ha dado a la opinión pública a
través de los medios una explicación clara y precisa de cómo operan las
tarjetas, incluyendo los convenios con gobiernos del PRD. Inclusive el
representante de esa empresa aceptó que presenten cualquiera de las
tarjetas que muestra López Obrador a los medios para que quede claro que
no tienen abonos en efectivo, sino es una tarjeta de descuento. Una
vergüenza más que deben cargar los asesores y AMLO. Creo que les es muy
fácil desprestigiar a quien sea con la seguridad de que no pasa nada.
Pero
hay un caso muy sonado: el de Ciudad Netzahualcóyotl donde ganó
supuestamente el PRD al PRI por una diferencia menor a uno por ciento y
el PRI ha solicitado el recuento de voto por voto y entonces el PRD
clama que eso no se vale, que no lo toleran porque ya ganaron.
Por favor señores seamos serios. Todos coludos o todos rabones.
Pero
como a Felipe Calderón nadie lo ha invitado a bailar pues resulta que
ya se metió a decir que es inaceptable la compra de votos y aquí si es
de pensarse, ya que es el Presidente de la República y no debe ser de
lengua fácil, decir esto es gravísimo y debe consignar a los
responsables y aportar las pruebas correspondientes. Ah que Felipe, ah,
que Presidente.
Pero
en Yucatán uno de los medios dio cuenta de que en Tizimín detuvieron un
helicóptero de Sedesol con 50 millones de pesos y es una dependencia
federal. Será bueno que se investigue a fondo todas estas situaciones.
Pero
de una cosa estoy seguro, es que el PRI y su candidato ganaron por más
de 3 millones de votos y esto es un hecho que debe aceptarse y no querer
seguir empañando la elección, en la que miles y miles de mexicanos
ayudaron en el proceso como representantes de partidos políticos, como
funcionarios de casilla, como observadores y todos ellos dieron cuenta
de los resultados y a los que les correspondía hacerlo, firmaron su
conformidad.
Respetemos su participación, respetemos el voto de los mexicanos.
Hagamos del proceso algo que sirva de consolidación nacional y no de empeñarnos en descalificarnos solo por los medios.
Si hay pruebas, bienvenidas y que se proceda en consecuencia.
Y
en etapa de declaraciones sobre el proceso, ya no le corresponde a
Enrique Peña Nieto dar declaraciones y aclaraciones, esta situación le
corresponde al partido precisar y defender. Si López Obrador hace
personalmente sus acusaciones es porque seguramente no le tiene
confianza a sus partidos o sus partidos saben que no hay bases.
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