VIERNES 6 DE JULIO DEL 2012.
ELECCIONES 2012. SUS RESULTADOS. SUS CONSECUENCIAS.
El primer proceso coincidente electoral federal y local,
provocó
como siempre sucede un altísimo porcentaje de votantes que acudieron a
las urnas, unos a defender a sus candidatos y a sus partidos y otros con
el ánimo de castigar
a aquellos que no cumplieron con la confianza que en procesos anteriores
les habían entregado y así el computo presentó números realmente
inesperados en algunos casos, no porque se ignorara el ánimo de los
votantes en algunas zonas, sino por la gran diferencia
en el resultado y porque los ganadores prácticamente no hicieron campaña
alguna en busca de votos. Y esto les da una ventaja ya que no
ofrecieron nada y por lo tanto nada tienen que cumplir. Simplemente se
sentaron a ver como evolucionaba el proceso y a esperar
los votos a su favor por la molestia ciudadana.
Sin
embargo, la causa de la molestia quedó bien blindada y además los
posibles competidores para la sucesión de Rolando,
quedaron en una posición delicada que tendrán remontar con un gran
esfuerzo, aún cuando el futuro gobernador les reconozca su valor
político por la cantidad de votos que lograron por su intenso trabajo.
Nerio
Torres Arcila, candidato derrotado y abanderado del PRI, a pesar de la
corta diferencia con el ganador, solicitó a
su partido no impugnar los resultados con el fin de no manchar la
elección y reconoció los resultados. Esto habla de la madurez y
convicción de Torres Arcila, que seguramente tendrá amplio futuro no
solo por la gran cantidad de votos que captó, sino por esta
actitud que habla del respeto que tiene por la ciudadanía meridana.
Contra
esta actitud madura y responsable, López Obrador manifiesta en sus
conferencias matutinas, que no reconoce los resultados
y que pide que se cuente voto por voto y casilla por casilla, por que la
ley le da ese derecho y junto con uno de sus brazos subordinados “yo
soy el #132” que empieza a violentar el clima y hace manifestaciones
callejeras y proclama
que
no permitirá la toma de posesión de Peña Nieto, a pesar de que en esta
ocasión la diferencia es de más de 3 millones de votos con relación a la
diferencia de hace seis años y los mexicanos nos preguntamos: que
diferencia necesita López Obrador para reconocer
su derrota? Que la diga de una vez para saber que se necesita en el
2018.
Y
esta actitud es la que pierde a Andrés Manuel, ya que sus postulados
han sido aplaudidos por millones de mexicanos que
le han dado su respaldo y su voto, pero no tiene derecho a generar un
clima que afecte la estabilidad social de México, que según él es lo que
más le importa, pero también a nosotros y el resultado sobre todo el
crecimiento de la diferencia en su contra, debe
llevarlo a pensar que no aprobamos sus métodos, porque si se habla de
irregularidades, a lo mejor eso hubo en Tabasco o en Morelos donde
ganaron ex priistas y ahora perredistas por conveniencia y sin embargo
el PRI acepta los resultados y lo que reclama lo
hace en base a la ley sin violentar el clima de paz social, sobre todo
en Tabasco donde la diferencia es mínima.
Si López Obrador reclama dentro de los cauces legales sin incitar a la manifestación callejera como se empieza apreciar,
bienvenida la reclamación, pero con respeto al derecho de los demás.
No
puede presumir de puritano cuando hay evidencias públicas de los malos
manejos de sus cercanos colaboradores y acusar
a Peña Nieto de tener el apoyo de los medios, pues debe de aplaudir e
imitar esa habilidad, que puede compararse a la que él, López Obrador
tiene para que empresarios le donen cuantiosos recursos, uno solo según
la prensa, aportó 110 millones de pesos y el
famoso “charolazo” de 60 millones de dólares. Pero sigue hablando de
honestidad valiente, que solo él ve.
Le han sacado la cuenta de lo que ha gastado en sus seis años de campaña y no la ha detallado, habla de actos anticipados
de campaña y como debe de considerarse lo que él ha hecho en los últimos seis años?
Yo
creo que su participación le dio ahora como hace seis años, sabor al
caldo de la campaña, pero de eso a reclamar lo mismo
de la misma manera, habla de que no analiza o no le hace caso a sus
asesores, de que esa actitud le resta no le suma y el país requiere de
su liderazgo pero no de su mesianismo; necesita su tenacidad pero no su
obsesión que rechaza cualquier verdad que no sea
la suya.
Espero que el “rayito de la esperanza” le ilumine su patriotismo y piense bien sus convocatorias al reclamo de lo que la
ley le permite.
Dentro de la ley, bienvenidas sus impugnaciones, pero presionar un dictamen a través de la agitación callejera, será un divorcio
con la sociedad que yo al menos no quiero.
Te saludo cordialmente.
Carlos Capetillo Campos.
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