PROTESTAS SOBRE RESULTADOS DE ELECCION PRESIDENCIAL.
Hace
quince días exactamente, millones de mexicanos acudieron a las urnas a
depositar su voto por alguno de los candidatos que se presentaron a en
estas elecciones de Presidente de la República, gobernador en algunos
estados y presidentes municipales y diputados locales en otros, que
movió un interés inusitado que se reflejó en el porcentaje de votación
más alto de los últimos tiempos.
Hace
quince días que el ciudadano normal acude a sus labores para ganar el
sustento familiar, para enseñar, para curar, para investigar, en fin,
para contribuir al fortalecimiento del país.
Y
hace quince días que se aprecian en diferentes partes del país
movimientos de rechazo al resultado de las elecciones, sobre todo en la
presidencial.
Para
unos el resultado de la elección es claro y solo hay un ganador y por
amplio margen, sobre todo comparando el resultado con el de hace seis
años, que fue un margen sumamente estrecho y que al parecer llevó a la
administración del actual Presidente a adoptar medidas en busca de su
legitimación, al igual que el Presidente Salinas, pero que en este caso
el rotundo fracaso fue el resultado en su principal acción para ganarse
el apoyo popular y una pérdida de gobernabilidad en varios estados del
país y zonas de importante movimiento económico.
Hoy
a pesar del resultado numéricamente varias veces, casi catorce, del
resultado del 2006, las marchas, plantones, protestas, división
apasionada de criterios que lo mismo abarca a los medios, a los
periodistas, editorialistas; que a escritores, miembros de las familias,
grupos de amigos, que han tomado partido básicamente por los dos
principales competidores y aun cuando actores principales en estas
competencias electorales, como gobernadores han estado ocupados más en
la defensa de sus propias elecciones que en la elección presidencial, es
claro que las inconformidades y las impugnaciones que establece la ley
seguirán, ya que la fecha fatal para un dictamen sobre la elección
presidencial es hasta el 6 de septiembre.
A mí
me parece que son juicios muy aventurados asegurar categóricamente que
en el proceso hubo acciones delictuosas por parte de un solo candidato y
un partido y que al comprobarse son suficientes para invalidar la
elección principal y con base en esto se ocupan los principales espacios
de los medios masivos de comunicación de todo tipo con este tema,
olvidando o haciendo a un lado el esfuerzo honesto que millones de
mexicanos hicieron como funcionarios de las casillas, representantes de
los partidos políticos, simpatizantes de los candidatos y partidos que
hicieron una enorme tarea en busca de que los votos de los ciudadanos
favorecieran a sus candidatos y sobre todo que se obtuviera un triunfo
claro, contundente, lo que aparentemente logró uno de ellos, contra el
que ahora se vuelca una gama de protestas y denuncias, a pesar de que
las actas de las casillas están firmadas por todos los representantes de
partidos y candidatos.
Desde
antes de las elecciones y hasta ahora, las principales calles son
testigos de marchas de protesta que sin duda tienen el valor importante
de hacer reflexionar al ganador, de que si bien en su partido todo es
aplauso, hay mexicanos que no lo ven así y exigen y levantan su voz en
busca de ser escuchados y atendidos.
La desigualdad social que existe en el país es campo fértil para la protesta.
Las
demostraciones de prepotencia, arbitrariedad y actos ilícitos y de
corrupción de la clase gobernante son estímulo para que sectores de la
sociedad encuentren en la protesta callejera, un medio de que el
gobierno debe de atender las demandas de la sociedad, que ya no acepta
más de lo mismo.
Los
empresarios están molestos por el marcado favoritismo para unos que
impide el desarrollo armónico de la clase empresarial; sindicatos
molestos por los privilegios otorgados a algunos y el bloqueo para
otros; estudiantes molestos porque al terminar sus estudios
universitarios no encuentran las oportunidades para desarrollarse
profesionalmente; los ciudadanos molestos por ver como una clase
gobernante no solo es incompetente para resolver los problemas
nacionales sino sus miembros altamente corruptos abusando del uso
indebido del los dineros públicos; los obreros y trabajadores al ver
como el poder adquisitivo de su trabajo disminuye y el gobierno
publicita de que como nunca se le da valor adquisitivo al salario; en
fin, una sociedad que solo conoce de crisis y promesas que no se cumplen
y que la hace desconfiada de todo tipo de políticos; en fin, un caldo
poco saludable para la paz pública y el desarrollo hacia el bienestar
que toda sociedad merece.
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