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24 abr 2012

Q.W. 550 AM NOTICIERO DE ARCADIO HUCHIM.


ACCION INSOLITA DE UN CANDIDATO EN YUCATAN.
LUNES 16 DE ABRIL DEL 2012.

En 1976 en las elecciones para Presidentes Municipales y Diputados Locales, el dirigente del sindicato de los burócratas del estado, Luis Aguilar Solís, tuvo la deferencia de visitarme para invitarme a la toma de posesión del Cabildo de Mérida, donde él fue electo regidor. Luis se trasladaba siempre en bicicleta y me preguntó si debía asistir a su toma de posesión en bicicleta o en cualquier otro medio. Le respondí que pensara como se retiraría, si lo haría en bicicleta o en algún lujoso auto.
Si lo haría en bicicleta entonces que llegara en ella, de otra forma mejor llegara discretamente. Lo hizo en bicicleta y no he escuchado que haya realizado actos deshonestos en su función pública.
Los tiempos de campaña a puestos de elección popular, son tiempos nos guste o no, de promesas y de esperanzas. Promesas de los candidatos, las mismas que escuchamos en cada campaña electoral y de esperanzas de los ciudadanos, las mismas que se despiertan cada proceso con el pensamiento de esta vez sí cumplirán y el país y los ciudadanos mejorarán en su vida, aunque sea un poco.
Y hay promesas, compromisos, pactos y acuerdos, algunos públicos con la sociedad, otros privados con grupos sociales, políticos y económicos, así como con personas, todas por las razones que sean, los que reciben de los candidatos esas palabras tienen la esperanza de que la cumplan, ya que además, la palabra es palabra de honor y si los candidatos no la cumplen, entonces no se le puede creer nada, porque cumplir la palabra es una demostración de ser persona de bien. Respetar su palabra es la mejor credencial de una persona, más si aspira a dirigir una comunidad.
Rolando Zapata Bello, candidato del PRI a la gubernatura de Yucatán, ha hecho diferentes promesas y siguiendo la línea del hoy candidato presidencial Enrique Peña Nieto, de firmar sus compromisos, ha firmado públicamente sus compromisos a realizar como Gobernador y esto ha despertado simpatías entre el electorado.
Ha hecho una bandera insistente de que gobernará con honestidad, con colaboradores eficientes y honestos, con programas realistas debidamente soportados con los presupuestos correspondientes y con sobriedad, eliminando la arrogancia, soberbia y prepotencia.
Estas características son demandas unánimes, para cualquier candidato de cualquier partido.
Pero esta semana hizo una acción que me llamó la atención de sobremanera, que sin duda es un compromiso de la mayor importancia; hizo pública su declaración de bienes patrimoniales, tanto de él como de su esposa y seguramente la hará cada año como cualquier funcionario y como ya estableció el precedente de hacerla pública, la sociedad espera que lo haga así cada año.
Copia de esta declaración la entregó al PRI.
Y aquí algo a mi juicio importante: el candidato ha hecho insistentes llamados en todas sus reuniones de que le hagan llegar sus comentarios, opiniones y críticas, porque es la mejor manera de que no pierda el rumbo y que sus programas se fortalezcan con la opinión ciudadana.
Pero en estos llamados están incluidos el PRI y los priistas, que muchas veces parecen cómplices del mal actuar de funcionarios emanados de este partido, quizás pensando que no deben señalar errores, excesos, deficiencias a todo acto irregular que en el desempeño de sus funciones los funcionarios priistas realicen y esta es la mejor manera de ayudar a que la sociedad en la siguiente elección rechace a candidatos que no tienen  culpa alguna.
Y el PRI también debe de cuidar de que sus candidatos a puestos de elección popular, verdaderamente llenen los requisitos no solo los que señala sus estatutos, sino los que la sociedad a la que se le solicita su voto y confianza, reclama que tengan los aspirantes.
No basta señalar un curriculum que muchas veces se da no por méritos propios, sino lo importante son los resultados en el desempeño de sus funciones, es lo que verdaderamente debe de sustentar los nombramientos de quienes conducirán los programas del Estado.
Y por lo que hasta hoy vemos, Rolando tiene muy clara esta situación y tiene amplio conocimiento de la administración pública estatal para conducirse como la sociedad espera.

Te saludo cordialmente.
Carlos Capetillo Campos.

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