SR. PRESIDENTE, ESCUCHE A LA SOCIEDAD.
VIERNES 2 DE SEPTIEMBRE DEL 2011.
Cuando un programa no se cumple es muy fácil buscar culpables cuando se tiene el mando supremo. Hay como en el caso de ahora, de lo malo que sucede en el país, que el Presidente Calderón culpa al pasado inmediato y sobre todo al pasado priista que se vuelve futuro. Es incapaz de reconocer su culpa en el fracaso de lo que sucede hoy en el país, sobre todo en la guerra que el inicio, contra el crimen organizado, especialmente el narcotráfico.
Y uno de los valores en los que administran sobre todo en la función pública, es saber porque fracasa un programa y corregir de inmediato porque sus consecuencias no se limita a los responsables sino que afecta a toda la sociedad o a una gran parte de ella.
Y los programas fracasan porque hubo una mala planeación. No se supo conjugar los tiempos con los movimientos. No se fijaron con claridad y precisión las metas. No se asignaron los recursos necesarios.
No hubo un sistema correcto de evaluación.
Pero sobre todo los responsables de llevar a cabo el programa carecieron de la capacidad que se necesita para el éxito.
Y cuando el programa representa nuestro emblema, por lo que esperamos ser recordado y que significa en el caso del mandato presidencial actual, obtener la legitimización que en las urnas no quedo claro, es una obligación estar atento a todo lo que rodea el avance del programa. Tener el oído muy atento para escuchar todas las opiniones del tema, de los conocedores y de los afectados; y tener la mente muy abierta para tener la humildad de reconocer las equivocaciones y corregirlas, implantando lo adecuado no importando de quien provenga la solución.
Cuarenta mil muertos en una campaña que no convence a la sociedad de que signifiquen siquiera un avance en esta guerra contra el narcotráfico, como la bautizo el Presidente Calderón, son demasiados como demasiadas son las voces que organizadamente; individualmente;
por los medios; a través de revistas; de libros, de programas de comunicación masiva, que en todos los tonos manifiestan su postura en contra de la estrategia que el Presidente Calderón ordenó y como tal se implantó.
Nadie quiere que se pacte con el narco como declaró uno de los principales causantes, que ante un micrófono o cámara de televisión sufre uno de sus constantes ataques de incontinencia verbal, Vicente Fox, que dilapido cuantiosos recursos que los precios del petróleo otorgó y en lugar de canalizarlos a la solución de los problemas nacionales mas apremiantes, permitió una corrupción que enriqueció a los privilegiados del primer círculo de panistas, empezando con él y su familia. Pero parece que los mexicanos todo toleramos a nuestros gobernantes. Tiene razón Rius, no somos simplemente machos, somos súper machos para aguantar a este tipo de gobernantes.
Lo que queremos los mexicanos es que cambie la estrategia, ya que la actual tiene cinco años en vigor y no logramos ni un avance.
Han aumentado las bandas delictivas, han aumentado los consumidores, han aumentado los desplantes de los grandes capos que en revistas de circulación nacional, acceden a entrevistas, posan para fotografías, son héroes en corridos musicales, patrones de pueblos a los que benefician en obras y otros beneficios y son contundentes cuando declaran que si los matan o detienen, tienen ya tal organización que de inmediato serán sustituidos sin que la estructura se afecte.
Incursionan a otros países incluyendo a Europa y sus actos son cada vez más a la luz del día y llevadas a la pantalla cinematográfica.
En fin se han vuelto ídolos populares, mientras el gobierno manifiesta su desconfianza en sus propias fuerzas del orden y les regatea los recursos que se necesitan para esta guerra.
Como diría madre: no está el horno para bollos ni magdalena para tafetanes.
Señor Presidente Calderón: atienda el clamor de la sociedad. Usted es su empleado no su patrón.
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