VIERNES 25 DE FEBRERO DEL 2011.
Hace años en el mundo del espectáculo había un ventrílocuo considerado el mejor del mundo, Paco Miller, quien acabó casándose con una yucateca que de inmediato tomo su apellido y también incursionó en ese mundo como cantante, Imelda Miller, tenía un muñeco y una calavera que les llamaba Don Roque y Doña Marraqueta.
Todos se carcajeaban con el humor blanco que en ese entonces se manejaba y no había necesidad de insultar y recurrir a expresiones groseras, burlonas y sexuales para hacer reír.
Don Roque, que su expresión favorita era “le rajo la cara a cualquiera, mardita sea”, era manejado con singular maestría por Paco Miller, exactamente como Andrés Manuel López Obrador maneja su agenda ante los medios, grupos políticos y sobre todo a Alejandro Encinas, en este momento que se discute la candidatura del PRD al gobierno del Estado de México y de paso presiona para su acomodo para la elección de la dirigencia de ese mismo partido y la Regencia, misma que se disputará en el 2012.
López Obrador es sin duda el único líder fuera de algún gobierno y desde su derrota del 2006 que está permanentemente en campaña, precisamente para volver a ser candidato a la presidencia de la República por cualquier partido, claro de preferencia por la coalición PRD-PT-Convergencia, pero eso no quiere decir que descuide su influencia en elección del candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y en la dirigencia del PRD que se elegirá próximamente y conoce muy bien los laberintos partidistas y sabe que no existe la figura de licencia temporal como ha solicitado, pero su solicitud es una más de su estrategia para afianzar el control
político, ya que sigue en campaña contra la dirigencia y los acuerdos que no le convengan y no se sale para que le rueguen que se quede.
Si tuviera congruencia simplemente renunciaría, pero sabe que entre los partidos que dice representar, el PRD le da la mayor estructura, algo que es su debilidad.
Sabe muy bien que con o sin alianza con el PAN, en el Estado de México no existe ninguna posibilidad de que el PRI pierda, a menos que asuman las mismas equivocaciones que en los cinco estados donde no ganó la elección para gobernador pero les proporcionó candidatos a los partidos ganadores.
El quiere demostrar que el PRD es él y si se va de él, un importante porcentaje de la militancia se va con él. Satisface su vanidad pero debilita al partido que dice representar a la izquierda mexicana y así como mandó al diablo a las instituciones así está mandando al diablo al PRD, a la izquierda y a sus posibilidades de triunfar en el 2012.
El sabe que decirles a las masas y a sus patrocinadores y seguramente sabrá que decirles para conservarlos ante sus desplantes de peleador callejero acostumbrado ya a las derrotas.
Sigue sin entender que la sociedad mexicana exige partidos y políticos creíbles, que justifiquen los enormes recursos económicos que les regalan, que las campañas políticas sean en buena lid y con propuestas y haciendo a un lado las burlas y groseras alusiones personales a todo aquel que no lo siga.
Y López Obrador de esto si no sabe. Solo sabe ser Paco Miller y siempre tiene a muchos Don Roques y Doña Marraquetas y está convencido de que él y solo él “le raja la cara a cualquiera, maldita sea”
Hace años en el mundo del espectáculo había un ventrílocuo considerado el mejor del mundo, Paco Miller, quien acabó casándose con una yucateca que de inmediato tomo su apellido y también incursionó en ese mundo como cantante, Imelda Miller, tenía un muñeco y una calavera que les llamaba Don Roque y Doña Marraqueta.
Todos se carcajeaban con el humor blanco que en ese entonces se manejaba y no había necesidad de insultar y recurrir a expresiones groseras, burlonas y sexuales para hacer reír.
Don Roque, que su expresión favorita era “le rajo la cara a cualquiera, mardita sea”, era manejado con singular maestría por Paco Miller, exactamente como Andrés Manuel López Obrador maneja su agenda ante los medios, grupos políticos y sobre todo a Alejandro Encinas, en este momento que se discute la candidatura del PRD al gobierno del Estado de México y de paso presiona para su acomodo para la elección de la dirigencia de ese mismo partido y la Regencia, misma que se disputará en el 2012.
López Obrador es sin duda el único líder fuera de algún gobierno y desde su derrota del 2006 que está permanentemente en campaña, precisamente para volver a ser candidato a la presidencia de la República por cualquier partido, claro de preferencia por la coalición PRD-PT-Convergencia, pero eso no quiere decir que descuide su influencia en elección del candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y en la dirigencia del PRD que se elegirá próximamente y conoce muy bien los laberintos partidistas y sabe que no existe la figura de licencia temporal como ha solicitado, pero su solicitud es una más de su estrategia para afianzar el control
político, ya que sigue en campaña contra la dirigencia y los acuerdos que no le convengan y no se sale para que le rueguen que se quede.
Si tuviera congruencia simplemente renunciaría, pero sabe que entre los partidos que dice representar, el PRD le da la mayor estructura, algo que es su debilidad.
Sabe muy bien que con o sin alianza con el PAN, en el Estado de México no existe ninguna posibilidad de que el PRI pierda, a menos que asuman las mismas equivocaciones que en los cinco estados donde no ganó la elección para gobernador pero les proporcionó candidatos a los partidos ganadores.
El quiere demostrar que el PRD es él y si se va de él, un importante porcentaje de la militancia se va con él. Satisface su vanidad pero debilita al partido que dice representar a la izquierda mexicana y así como mandó al diablo a las instituciones así está mandando al diablo al PRD, a la izquierda y a sus posibilidades de triunfar en el 2012.
El sabe que decirles a las masas y a sus patrocinadores y seguramente sabrá que decirles para conservarlos ante sus desplantes de peleador callejero acostumbrado ya a las derrotas.
Sigue sin entender que la sociedad mexicana exige partidos y políticos creíbles, que justifiquen los enormes recursos económicos que les regalan, que las campañas políticas sean en buena lid y con propuestas y haciendo a un lado las burlas y groseras alusiones personales a todo aquel que no lo siga.
Y López Obrador de esto si no sabe. Solo sabe ser Paco Miller y siempre tiene a muchos Don Roques y Doña Marraquetas y está convencido de que él y solo él “le raja la cara a cualquiera, maldita sea”
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