OTRA TRAGEDIA SIN CASTIGO.VIERNES 24 DE DICIEMBRE DEL 2010.
En los ochenta, en Guadalajara Jalisco, estallaron ductos de Pemex, provocando la destrucción de viviendas, edificios y provocando una cantidad de muertos que tuvo como consecuencia que el Gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, experimentado político conocido en Yucatán, pidiera licencia como un castigo público que en esos tiempos solo aplicaba el Presidente de la República. Ahí se terminó una carrera exitosa y de solidaridad y de amplios servicios a su partido, el Revolucionario Institucional.
En Sonora, la guardería ABC fue escenario de una tragedia que cobró vidas y dejó marcas para siempre a niños y a pesar de las múltiples quejas de los padres de familia y de la sociedad misma y de un clamor nacional, el Presidente de la República se limitó a presentar sus más sentidas condolencias a los familiares y a ofrecer que se investigaría hasta las últimas consecuencias y proporcionaría los castigos correspondientes. Todo esto prometido se limitó a un trabajo burocrático por parte de la Secretaría de la Función Pública, por lo visto muy eficiente para llegar a conclusiones de protección a los funcionarios de los gobiernos panistas.
A nadie se le castigó, a nadie se le sancionó, a nadie se le tocó ni con el pétalo de una rosa y el tiempo todo olvida y el castigo social se limitó al voto de castigo en contra del partido del Gobernador, uno de los señalados como responsable del hecho trágico de la guardería. Y esto porque las elecciones estatales se celebraron inmediatamente después del hecho.
Los familiares de las muertas de Juárez también recibieron las mismas promesas del Presidente de la República y también las promesas tuvieron el mismo resultado.
Esta semana en San Martín Texmelucan, Puebla, el estallido de un ducto de Pemex provocó la muerte de 12 niños y 16 adultos, con la información del Secretario de Gobernación de que eran números preliminares y que podrían aumentar tanto los muertos como los heridos que eran 52.
Juan José Suárez Coppel, Director General de Pemex informó casi de inmediato, sin investigación alguna, como si ya lo supiera de antemano, de que era una toma clandestina donde se estaban robando combustible, cuyo costo se le carga al precio del combustible que usted y yo pagamos.
El Presidente de la República viajó hasta el lugar de los hechos, donde presentó sus condolencias a los familiares, ordenó atención médica a los heridos y prometió que se investigaría hasta las últimas consecuencias y se castigaría con todo el rigor de la ley a quienes resulten responsables.
¿Le suenan conocidas estas promesas?
A mí también, lástima que en eso se quedan y no se cumpla realmente con la promesa del Presidente, que de seguir presentado condolencias, ordenando atención a heridos y prometiendo justicia, como consecuencia de la corrupción e ineficiencia de sus funcionarios, le van a quedar éstas como sus tareas principales.
Este dramático evento de San Martín Texmelucan, es una buena oportunidad del Presidente de la República para ejercer su responsabilidad y que los funcionarios tengan claro que su negligencia e irresponsabilidad tienen un costo.
Hay muchos mexicanos que independientemente de su ideología, son capaces, honestos, dedicados y pueden sacar adelante la tarea de rescatar a México de la pendiente por donde injustamente se descarrila.
Por hoy te deseo una Noche Buena y una Navidad a la altura de tus deseos.
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